¿Por qué funciona la Ruleta de Castigos?
Al final de los juegos en grupo, la pregunta "¿qué hace el perdedor?" puede durar casi más que el propio juego. Cada uno propone algo distinto, nadie quiere cumplir un castigo, alguien protesta con un "anda ya". Al final, el juego se para antes que la diversión. La Ruleta de Castigos elimina esa negociación: el castigo del perdedor se elige al azar y nadie puede protestar con un "eso lo has dicho tú".
En la ruleta hay 30 retos distintos. Cada uno es breve, se puede hacer delante del grupo y en general no fuerza a nadie ni física ni emocionalmente. Predominan los castigos de actuación, como cantar, imitar o recitar un poema improvisado; también hay castigos físicos suaves, como 10 flexiones o caminar como un pingüino.
